domingo, 10 de mayo de 2009

Madres


Por E. U. G.

Quizás porque la mujer es madre siempre, desde que empieza a ser persona, mucho antes de parir e incluso sin parir, su intelecto y sus sentimientos maduran más rápidamente que los del hombre. Quizás también por eso posee esa rara cualidad que los hombres envidiamos: la de hacer varias cosas a la vez, con total concentración múltiple. La madre que toda mujer es aunque no tenga hijos, intuye que la vida nos exige decisiones radicales, amores plenos, fidelidades prenatales. Frente al reformismo genético de los hombres, ellas son revolucionarias naturales. El cambio se cocina lentamente en ellas (es el período de gestación) y estalla de golpe, de forma definitiva. Si la fuente se rompe, nadie puede evitar el parto. Por eso cuando la mujer pelea por una causa, la victoria es segura. Sospecho que la frase que asegura que todos somos hijos de una época tiene un sentido secreto: somos hijos de las mujeres de una época. Son las madres las que establecen el hilo conductor entre la tradición y la ruptura, entre el pasado y el futuro de una nación.

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