martes, 22 de marzo de 2011

Ciberguerra, en clave cubana


Por Daynet Rodríguez Sotomayor

¿¿¿Ciberguerra??? ¿Es que ya se acabaron las bombas y las balas? En un país donde la conectividad es limitada, y como bien dijo la profesora y periodista Elaine Díaz, muchos ni siquiera conocen Internet ni la necesitan para ser felices, como su abuelo y el mío, los términos ciberguerra, ciberespacio, cibercomando habrán sonado anoche, cuando menos, "de película". Eso pensaba mientras veía el nuevo capítulo de Las Razones de Cuba, que mostró esta forma de agresión tecnológica y la importancia que Estados Unidos le confiere en escenarios de confrontación. Anoche, los cubanos aprendimos cuáles pueden ser algunos de sus usos: desde desconectar determinados servicios hasta consumar un apagón digital. Y que no somos ajenos: en nuestro país la ciberguerra se ha expresado en el fomento de una contrarrevolución de nuevo tipo, compuesta por blogueros, tuiteros y participantes en otras redes sociales, financiados y magnificados por EE.UU con miles de millones de dólares para que dibujen en el ciberespacio una realidad tergiversada, una Cuba gris y triste. Sus bombas y balas son el lenguaje aparentemente conciliatorio, su "pacifismo" ciudadano, su vocación por la No Violencia, una mentira desmontada con sus mismos llamados al fatricidio, a una noche de los cuchillos largos, o a la intervención militar norteamericana en nuestros asuntos.
Los cubanos no habituados a la internet se quedarían curiosos sobre los blogs, Twitter, Facebook... pero sí conocen a la perfección la palabra mercenario: y como la mercenaria que es quedó la bloguera Yoani Sánchez, con una cuenta de 500 mil dólares en premios de corporaciones mediáticas, la manera más reciente de blanquear el pago por sus servicios contra Cuba; y como mercenarios quedaron otros como el bloguero Ernesto Hernández Busto, que desde su cueva en Barcelona llama a ilusorios levantamientos populares y se reúne con el mismísimo George Bush, además de funesto presidente, célebre por aprobar bajo su mandato el Plan que endureció aún más el bloqueo y la hostilidad hacia la Isla... Las imágenes de una Yoani sonriente y cercana a los funcionarios de la SINA, aupada por Hillary Clinton y Obama, fueron más que elocuentes para el descrédito: nada más opuesto a la soberanía y el ideal de independencia que un anexionista; y nada más ofensivo para un cubano que un vendepatria.

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