
Las alarmas que economistas y miembros de la cooperación internacional hicieron sonar durante los siete meses de gestión de Micheletti (desde el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 hasta la toma de posesión de Porfirio Lobo en enero pasado) no encontraron ningún eco en el Gabinete del que fuera presidente de facto. A los sempiternos problemas económicos del país-laboratorio del capitalismo más salvaje en la región se le unió el despilfarro de Micheletti, que gastó más de 600 millones de dólares en distintos operativos, incluida la represión violenta de la Resistencia.
Las acciones políticas dejan huella. Y desde el pasado sábado se conocen algunas de ellas. El impacto económico en este "país quebrado", de "economía caótica" según confesó el propio presidente Lobo al recibir el Gobierno de manos de Micheletti, ha golpeado sobremanera al empleo. La cifra alcanzada es un récord: el 36% de la población activa, al menos 1.700.000 hondureños, está en paro o subempleada. "La dictadura de Micheletti saqueó las finanzas y agudizó la extrema pobreza. La oligarquía goza de todos los privilegios fiscales, no pagan impuestos, no contribuyen y además nos atacan con el alto costo de los combustibles", denunció Rasel Tomé, la mano derecha en Honduras del ex presidente Zelaya.
Agencias
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