sábado, 13 de octubre de 2012

Regalo de sábado: De Miguel Hernández, poemas sueltos...

Feliz fin de semana. Va la compañía del más breve pero siempre intenso Miguel Hernández, con poemas del Cancionero y Romancero de ausencias (1938-1941). Ojalá lo disfruten...

         [1]
    Ropas con su olor,
    paños con su aroma.
    Se alejó en su cuerpo,
    me dejó en sus ropas.
    Luchas sin calor,
    sábana de sombra.
    Se ausentó en su cuerpo.
    Se quedó en sus ropas.

        [2]
    Negros ojos negros.
    El mundo se abría
    sobre sus pestañas
    de negras distancias.
    Dorada mirada.
    El mundo se cierra
    sobre sus pestañas
    lluviosas y negras.


        [3]
    No quiso ser.

    No conoció el encuentro
    del hombre y la mujer.
    El amoroso vello
    no pudo florecer.
    Detuvo sus sentidos
    negándose a saber
    y descendieron diáfanos
    ante el amanecer.
    Vio turbio su mañana
    y se quedó en su ayer.

    No quiso ser.

        [4]
    Tus ojos parecen
    agua removida.
    ¿Qué son?

    Tus ojos parecen
    el agua más turbia
    de tu corazón.
    ¿Qué fueron? ¿Qué son?


        [5]
    En el fondo del hombre
    agua removida.

    En el agua más clara
    quiero ver la vida.

    En el fondo del hombre
    agua removida.

    En el agua más clara
    sombra sin salida.

    En el fondo del hombre
    agua removida.


        [6]
    El cementerio está cerca
    de donde tú y yo dormimos,
    entre nopales azules;
    pitas azules y niños
    que gritan vívidamente
    si un muerto nubla el camino.
    De aquí al cementerio, todo
    es azul, dorado, límpido.
    Cuatro pasos, y los muertos.
    Cuatro pasos, y los vivos.
    Límpido, azul y dorado,
    se hace allí remoto el hijo.


        [7]
    Sangre remota.
    Remoto cuerpo,
    dentro de todo:
    dentro, muy dentro
    de mis pasiones,
    de mis deseos.

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