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jueves, 26 de junio de 2014
Presentarán Ser, parecer, tener, nuevo libro de Enrique Ubieta
Daynet Rodríguez Sotomayor/Publicado en Cubasi.cu
El libro Ser, parecer, tener, del intelectual cubano Enrique Ubieta Gómez, será presentado el próximo 9 de Julio a las 4.00 pm en la Casa del Alba Cultural de La Habana.
Según explicó el autor a Cubasí, Ser, parecer, tener es una selección de artículos y debates publicados en la última década, en el blog La isla desconocida y otros espacios digitales.
En sus páginas, el escritor y filósofo analiza, ya sea en polémicas, ensayos y hasta viñetas, los conceptos ser, parecer, tener como antípodas de la guerra cultural entre el capitalismo y el socalismo.
Investigador, ensayista y periodista, Enrique Ubieta actualmente dirige la gustada publicación La Calle del Medio, y es autor de varios títulos entre los que se encuentra La utopía rearmada. Historias de un viaje al Nuevo Mundo (2002); Venezuela rebelde. Solidaridad vs. dinero (2006) y el más reciente Cuba: Revolución o Reforma (2012).
jueves, 26 de enero de 2012
Enrique Ubieta: "Este libro es, declaradamente, polémico"
Daynet Rodríguez Sotomayor
Este martes el filósofo, investigador y periodista cubano Enrique Ubieta Gómez presentó su más reciente libro Cuba: Revolución o Reforma, un texto que reúne los ensayos y polémicas publicados a lo largo de tres años en su blog La isla desconocida. En alrededor de 200 páginas, Ubieta va desentrañando los conceptos de revolución, reforma, evolución, izquierda o derecha, consumismo, homo frivolus... y va defendiendo otros como la solidaridad o el heroísmo, en tiempos de cinismo universal. Como sus textos anteriores, porque todos los libros son al final el una prolongación de un mismo libro, Cuba: Revolución o Reforma expone las contradicciones y desvelos de una Isla que navega a contracorriente, una isla que sigue buscándose y encontrándose, y sobre todo, apostando por un destino colectivo común, una opción transformadora, socialista. Con el autor, que desde ya advierte querer provocar, molestar al lector para llevarlo al debate, estuvo conversando vía e-mail, Cubasi.
Revolución o Reforma es una disyuntiva que ha atravesado la historia y la identidad nacional. ¿Por qué retomar esa polémica, justamente ahora?
Los revolucionarios en el poder podemos y a veces debemos hacer reformas, pero no ser reformistas. Es una diferencia sutil, pero esencial. En la historia de Cuba el espíritu revolucionario –del que José Martí y Fidel Castro han sido paradigmas–, es creador, el reformista es crítico y descriptivo; frente a lo aparente imposible el primero revela (o construye) la posibilidad latente, mientras que el segundo cae abrumado y vencido. Uno acepta “lo posible” como el límite de toda actividad política; el otro descubre nuevas posibilidades en el territorio de “lo imposible”. En palabras de Martí, el revolucionario vuela como el cóndor, y el reformista –falto de fe en el ser humano y en la posibilidad de construir mundos mejores, y deseoso de conservar su pequeño “rancho”–, “insectea” por lo concreto. Los cambios, las posibles reformas, jamás deben conducirnos al reformismo, como quieren nuestros enemigos históricos: tenemos ojos de cóndor y necesitamos ver el mundo desde lo alto.
El libro describe y dialoga con la apuesta cultural que intenta restaurar el capitalismo en Cuba. ¿Cuáles son, a su juicio, las principales aristas de esa tendencia?
El juego es diabólico: los medios y los ideólogos del capital trasnacional presentan los cambios como si el Gobierno cubano retrocediera hacia el capitalismo, con el objetivo de hacer efectivo ese retroceso (que ellos califican de avance, claro). Los empujones, que a veces son jubilosos, a veces críticos –se golpea desde la derecha y desde “la izquierda” sistémica al capitalismo–, no ocurren para preservar la pureza revolucionaria (ya sabemos que la pureza no existe), sino para hacernos perder el equilibrio. Pero la guerra no se manifiesta solo en el terreno político, se expresa sobre todo –de manera menos perceptible–, en el terreno cultural: favorecer, estimular que se abran las compuertas del consumismo, y establecer los paradigmas globales de vida. Frente a la “pesadez” del conocimiento que el socialismo propone –toda revolución auténtica necesita alfabetizar y elevar al máximo el nivel de instrucción de la población–, el capitalismo se presenta como juego, fiesta, diversión frívola. La industria del entretenimiento no se concibe para hacernos pensar, sino para evitar que pensemos. Los hombres y mujeres de éxito, no son para el capitalismo aquellos que trabajan duramente entre cuatro paredes para descubrir el agente trasmisor de una enfermedad, los artistas que sufren en la soledad de sus estudios para crear una nueva obra, los deportistas que entrenan día tras día, sin el aplauso de las gradas, para conseguir una medalla o una marca; para el capitalismo los exitosos son los mejor pagados, los que más venden, los que mejor visten. Ese es el simbolismo equivocado de las cadenas de oro, que a veces cuelgan en el pecho de nuestros cantantes y deportistas de éxito. Trabajamos porque el científico, el artista, el deportista o el trabajador que produce bienes, tengan una remuneración acorde a lo aportado, sin que su valor social se pervierta y se deduzca de lo que tengan o exhiban. El libro pretende que miremos hacia nuestros valores y nos percatemos de que la guerra que nos puede tumbar no necesariamente empieza por la toma del poder, aunque termine en ella; si nos cambian el concepto de vida, si nos dejamos devorar por la cultura capitalista (la del consumismo), ya perdimos la batalla. El socialismo, o es la adopción conciente de un modo de vida, de una cultura alternativa a la capitalista, o es nada.
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