Mientras el mundo sigue en plena crisis financiera, el libro Guinness de los Récords explora las plusmarcas en precios de hoteles, vestidos de novia, plazas de garaje, subastas o fortunas con cifras no aptas para envidiosos o gente de a pie tendente a la frustración.
En época de recortes, puede resultar obsceno saber que si uno va a Ginebra (Suiza) puede alojarse en la habitación de hotel más cara del mundo, siempre y cuando tenga disponibles 65.000 dólares (unos 50.000 euros) para gastar en una noche. Eso sí: podrá dormir tranquilo con su cristal antibalas, sus vistas al Mont Blanc y sus 1.680 metros cuadrados de espacio. No está mal.
Quizá sería la habitación ideal para pasar la luna de miel, tras haberse casado con un vestido de novia de 12 millones de dólares (9,2 millones de euros), obra del joyero Martin Katz y el modisto Renee, y después de una ceremonia que emule a la más cara jamás celebrada.
