La ternura y la confianza en el mejoramiento humano parecen ser las constantes de una obra y un creador que acaba de ser reconocido como el Premio Nacional de Artes Plásticas. A Pedro Pablo Oliva (1949), dueño de criaturas que resumen en sí toda la ingenuidad y la ironía posibles, este reconocimiento le confirma que no erró el camino. “Ha sido como una batalla fuerte y tengo la alegría de haber tenido parte de la razón. Y me sentí bien, que es una de las razones más importantes del proceso de creación”.
Con más de una veintena de exposiciones personales y colectivas, sus cuadros se hallan presentes en colecciones de España, Italia, Francia, Estados Unidos, Brasil, Suiza, México, Cánada, Alemania y Cuba, y en las prestigiadas casas de subasta de Christie‘s y Sotheby’s.
Los especialistas le señalan una influencia de Antonia Eiriz y Eduardo Abela. Él, además, confesó que hay obras que le siguen convocando al misterio como La Jungla de Lam, el Guernica de Picasso, Las Meninas de Velásquez o El beso de Gustav Klimt.
En entrevista con Cubasí reflexionó, entre otras cosas, sobre su constancia con el lienzo, sus grandes proyectos inacabados y ese 'hilo' que lo ata a la ciudad de Pinar del Río. Habló de ese desdoblamiento que experimenta cuando pinta y que le hace concluir: "No siempre que se ve mi trabajo puede decirse este hombre piensa así. No soy yo, pero es una forma de hacer realidad el pensamiento de otros".
Y dijo convencido que ya no imagina al creador si no hace un trabajo comunitario y para los demás. "No concibo un artista que se limite a pintar un cuadro o hacer un dibujo, sino que participa en la sociedad mejorándola, enriqueciéndola". El artista de hoy, afirmó, tiene que ser diferente.
P:- Muchos estudiosos de su obra valoran la búsqueda del equilibrio como el centro de sus creaciones, otros hablan de la meta-ironía. ¿Cuál es la verdad de su pintura?
- ¿Qué cosa es el equilibrio? La inestabilidad es un equilibrio…Un día descubrí que la vida no era tal y como yo la pensaba y que tenía muchas trastiendas desconocidas por mí. Descubrirlo fue una tragedia en mi existencia porque comenzó a ponerse en crisis mi obra y empezaron a salir misteriosamente unos extraños monstruos; pero también descubrí que esos monstruos podían ser tiernos y por ahí conduje mi camino.