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miércoles, 25 de junio de 2014

¿Es posible salir del subdesarrollo desde el Capitalismo? La Teoría de la Dependencia desde la perspectiva de Theotonio Dos Santos.


Daynet Rodríguez Sotomayor

“Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo. A cada cual se le ha asignado una función, siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera de turno, y se ha hecho infinita la cadena de las dependencias sucesivas, que tiene mucho más de dos eslabones, y que por cierto también comprende, dentro de América Latina, la opresión de los países pequeños por sus vecinos mayores y, fronteras adentro de cada país, la explotación que las grandes ciudades y los puertos ejercen sobre sus fuentes internas de víveres y mano de obra. (Hace cuatro siglos, ya habían nacido dieciséis de las veinte ciudades latinoamericanas más pobladas de la actualidad)”.

“Para quienes conciben la historia como una competencia, el atraso y la miseria de América Latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subdesarrollo de América Latina integra, como se ha dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial, el oro se transfigura en chatarra, y los alimentos se convirtieron en veneno”.

Quien escribía estas palabras no era un economista, sino un escritor preclaro del Sur excluido: el uruguayo Eduardo Galeano. Pero su propuesta ensayística, escrita en los años 70, encarnaba desde la literatura una creciente reacción al desarrollismo, e ilustraba los presupuestos de la Teoría de la Dependencia, nacida precisamente en el continente americano, tan ejemplar en siglos de saqueos, alteridad, y por ende, subordinación.

Según coinciden los estudiosos, los principales factores determinantes para el surgimiento de la  tesis dependentista fueron, más atrás en el tiempo, la crisis capitalista de los años 30, que agudizó la industrialización, “caracterizada por la sustitución de productos industriales, importados de las potencias imperialistas, por los producidos en industrias nacionales” (material del profesor), así como la combinación de la influencia que podía ejercer sobre América Latina el triunfo de la Revolución Cubana y el horizonte ideológico nuevo que brindó a la intelectualidad del continente, y la respuesta del gobierno de los Estados Unidos, la Alianza para el Progreso, que no por ello evitó, sino más bien aceleró el fracaso del modelo de desarrollo basado en la industrialización por sustitución que promovía la CEPAL.

“Fue una década importantísima –los sesenta- no sólo en Europa sino especialmente en América latina. En primer lugar por una razón práctica: es la década de la Revolución Cubana, cuando se consolida después de derrotar al imperialismo en Playa Girón y se define como socialista. Muchos pensaban que esta revolución, hostigada brutalmente por el imperialismo desde sus primeros días, no iba a sobrevivir por mucho tiempo; sin embargo, al promediar la década de los 60 ya hay indicios de que lo que estaba ocurriendo en Cuba era algo distinto y que, lejos de debilitarse, a medida que avanzaba la década se afianzaba cada vez más, lo que ejerció una enorme influencia no sólo en el medio intelectual sino en la política y en el imaginario público de nuestra región”, explica el politológo argentino Atilio Borón en su conferencia Teoría(s) de la dependencia, dictada en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (http://www.estudiosdeltrabajo.cl/wp-content/uploads/2008/12/teorias-de-la-dependencia-a1-boron.pdf). Y agrega también otros acontecimientos que marcan la década: termina el proceso de descolonización, se constata el agotamiento del desarrollismo, ocurre el Mayo francés, Paulo Freyre formula su concepción de la educación popular, es el Concilio Vaticano II, entre otros…

Todos esos factores, además de un profundo debate frente las teorías centroeuropeas que ya no alcanzaban a explicar, “desde abajo”, la realidad latinoamericana, dieron origen a esta corriente. El intelectual brasileño Theotonio dos Santos, uno de los más significativos exponentes de esa escuela de pensamiento, caracterizaba así el nacimiento: “La Teoría de la Dependencia, que surgió en la América Latina en los años 60, intenta explicar las nuevas características del desarrollo dependiente, que ya se había implantado en los países latinoamericanos. Desde los años 30, éstos se habían orientado en la dirección de la industrialización, caracterizada por la sustitución de productos industriales, importados de las potencias imperialistas, por los producidos en industrias nacionales. De inmediato, terminado el ciclo depresivo (caracterizado por dos guerras mundiales, una crisis global y la exacerbación del proteccionismo y el nacionalismo), se restablecía, a través de la hegemonía norteamericana, la integración de la economía mundial. El capital, concentrado en aquel momento en los Estados Unidos, se expandió hacia el resto del mundo en busca de oportunidades de inversiones que se concentraran en el sector industrial. En estos años de crisis, la economía norteamericana generalizó el fordismo como régimen de producción y circulación y dio inicio, incluso, a la revolución científico - tecnológica en los años 1940. La oportunidad de un nuevo ciclo expansivo de la economía mundial exigía la expansión de estas características económicas a nivel planetario. Esta fue la tarea que el capital internacional asumió, teniendo como base de operación la enorme economía norteamericana y su poderoso Estado Nacional, además de un sistema de instituciones internacionales establecido en Bretton Woods” (Santos, Theotonio dos. La teoría de la dependencia: un balance histórico y teórico. En libro: Los retos de la globalización. Ensayo en homenaje a Theotonio Dos Santos.  Francisco López Segrera (ed.). UNESCO, Caracas, Venezuela. 1998. ISBN: 9291430366. http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/unesco/santos.rtf ).